


Junio ha llegado a Los Llanos Vital y, con él, los primeros días de verano, el buen tiempo y esas ganas de aprovechar cada momento. Porque aquí hay algo que tenemos muy claro: el calor podrá hacernos buscar la sombra, pero no va a conseguir que bajemos el ritmo.
Y si hay una señal inequívoca de que el buen tiempo ha llegado, es que nuestros ya tradicionales aperitivos de los viernes se mudan al jardín. Música, patatas, algo fresquito, conversaciones, algún que otro baile y muchas risas convierten las mañanas de los viernes en uno de los momentos más esperados de la semana. Residentes, usuarios del centro de día, familias y profesionales compartimos un ratito que sabe a verano, a encuentro y a disfrutar de las pequeñas cosas.
Pero este junio también nos ha traído nuevas aventuras.
Una de las más especiales ha sido nuestra primera experiencia de terapia con animales en NMV Horses. Y podemos decir que los caballos conquistaron a nuestros mayores… aunque sospechamos que el flechazo fue mutuo.
Acariciar, acercarse, conectar y participar en diferentes actividades junto a ellos nos regaló momentos realmente emocionantes. Fue una experiencia diferente, terapéutica y llena de sensaciones que despertó sonrisas, curiosidad y mucha ilusión. Viendo las caras de nuestros protagonistas, hay algo que tenemos bastante claro: ¡esto habrá que repetirlo!
Con la subida de las temperaturas, también hemos adaptado nuestros talleres de cocina. Esta vez dejamos a un lado los fogones y convertimos las frutas frescas en las grandes protagonistas. Elaboraciones refrescantes, coloridas y perfectas para combatir el calor… aunque, como suele ocurrir en estos talleres, lo mejor no fue solo el resultado, sino todo lo que disfrutamos preparándolo juntos.
La música también tuvo un lugar muy especial este mes gracias a la visita de la Banda Municipal de Alpedrete. Sus melodías llenaron Los Llanos de recuerdos, emoción y sonrisas. Porque hay canciones capaces de transportarnos a otros momentos de nuestra vida y, cuando la música comienza a sonar, nunca sabemos si terminaremos escuchando tranquilamente… o marcándonos algún que otro baile.
Además, continuamos con nuestras quedadas con APASCOVI, unos encuentros que cada vez disfrutamos más. Compartimos actividades, conversaciones y muchas risas, demostrando que cuando juntamos personas con ganas de pasarlo bien, las diferencias desaparecen y lo que queda es el compañerismo, el cariño y todo lo que podemos aprender unos de otros.
Y para terminar junio nos esperaba uno de esos acontecimientos que ya forman parte de la historia de Los Llanos: nuestra acampada intergeneracional.
Con el final del curso escolar, niños y mayores volvieron a compartir juegos, historias, actividades, risas y una noche muy especial. Verlos juntos es recordar por qué creemos tanto en estos encuentros. Los niños aportan espontaneidad, energía y alguna que otra travesura; nuestros mayores, experiencia, paciencia y muchas historias que contar. Y entre unos y otros ocurre algo precioso: la edad deja de importar.
Son momentos difíciles de explicar con palabras, pero muy fáciles de reconocer cuando los ves: están en una mano que busca otra, en una carcajada compartida, en una conversación inesperada o en la mirada de quien descubre que, aunque les separen muchos años, tienen muchísimo que compartir.
Así despedimos junio: con música, caballos, cocina, amigos, familias, niños, mayores y un montón de recuerdos nuevos para nuestra particular colección.
Y ahora sí… ¡queda oficialmente inaugurado el verano en Los Llanos Vital!
Aunque avisamos: aquí eso de “cerrado por vacaciones” no va mucho con nosotros. Nuestros mayores todavía tienen muchas ganas de bailar, aprender, descubrir, reír y seguir dando guerra.
Porque los años se cumplen… pero las ganas de vivir no se jubilan.







