Si alguien pensaba que con la llegada del calor en Los Llanos Vital íbamos a bajar el ritmo… ¡claramente no nos conoce!
Julio ha llegado con días largos, mucho sol y unas temperaturas que nos han obligado a buscar la sombra y tener siempre algo fresquito cerca. Pero también ha venido cargado de juegos, visitas, música, helados, magia y, sobre todo, muchísimas ganas de seguir haciendo planes juntos.
Porque en Los Llanos tenemos una filosofía bastante sencilla: los años podrán sumar, pero las ganas de pasarlo bien también.
Y este mes hemos tenido un buen ejemplo de ello.
Que comiencen los juegos: ¡Mundial Llanera en marcha!
Sin duda, una de las grandes protagonistas de julio ha sido nuestra esperadísima Mundial Llanera.
Residentes y familias se han metido de lleno en una competición en la que hay equipos, pruebas, clasificaciones y muchas ganas de ganar. Aunque debemos reconocer que el espíritu competitivo de algunos de nuestros participantes nos ha sorprendido… ¡aquí nadie regala ni medio punto!
Entre pruebas, ánimos, estrategias y alguna que otra pequeña rivalidad sana, estamos viviendo jornadas divertidísimas en las que lo importante no es únicamente quién consigue clasificarse, sino todo lo que ocurre por el camino.
Y atención, porque esto todavía no ha terminado.
Durante agosto continuaremos con nuevos enfrentamientos hasta descubrir quiénes consiguen llegar a lo más alto de nuestra particular competición. Así que nuestros equipos tendrán que seguir entrenando porque… ¡la gloria llanera está en juego!
Con APASCOVI, seguimos sumando encuentros
Julio también nos ha permitido seguir fortaleciendo una relación que nos encanta: la que mantenemos con nuestros amigos de APASCOVI.
Esta vez fueron ellos quienes vinieron primero a visitarnos y, entre todos, nos pusimos manos a la obra para crear un tres en raya gigante.
Y sí, aquello empezó como una actividad tranquila y creativa… hasta que llegó el momento de jugar. Porque cuando hay una partida de por medio, parece que todos llevamos un pequeño estratega dentro.
Días después nos tocó devolverles la visita y allí nos esperaba una experiencia completamente diferente: un taller de texturas, en el que pudimos conocer y probar distintos alimentos presentados en formato de comida texturizada.
Una actividad curiosa y enriquecedora que nos permitió experimentar, descubrir y aprender de una manera diferente. Y teniendo en cuenta el calor que hacía aquel día, tenemos que hacer una mención especial a Sonia, que además de recibirnos con muchísimo cariño tuvo la maravillosa idea de invitarnos a unos refrescos.
Sonia, desde aquí te lo decimos: ¡aquellos refrescos nos supieron a gloria!
Gracias a todo el equipo de APASCOVI por seguir abriéndonos las puertas y, sobre todo, por hacer que cada encuentro resulte tan fácil, cercano y divertido.
Un verano que también se saborea
Y hablando de combatir el calor… ¿qué sería del verano sin un buen helado?
Nuestros talleres de cocina volvieron a ponerse en marcha, esta vez con una misión muy importante: preparar nuestros propios helados.
Elegimos sabores, mezclamos ingredientes, probamos combinaciones y, por supuesto, llegó la parte más importante de cualquier taller de cocina: ¡comprobar el resultado!
Porque cocinar estimula, favorece la participación, despierta recuerdos y trabaja muchas capacidades… pero si además al terminar puedes comerte un helado, estaremos de acuerdo en que la motivación aumenta considerablemente.
Un poquito de flamenco para alegrarnos el sábado
La música tampoco podía faltar en nuestro julio.
Uno de los sábados recibimos a Patricio, que llegó dispuesto a llenar Los Llanos de flamenco, ritmo y sentimiento.
Y lo consiguió.
Hubo canciones, palmas, emoción y, como no podía ser de otra manera, algún que otro mayor que terminó arrancándose a bailar.
Nos gusta especialmente llenar de vida nuestros fines de semana. Los sábados son días de visitas, de familias que vienen a pasar tiempo con nosotros y de mayores que merecen seguir teniendo planes y cosas que esperar con ilusión.
Por eso, cuando la música empieza a sonar y vemos a familias, mayores y profesionales cantando, dando palmas o simplemente sonriendo mientras disfrutan del espectáculo, sabemos que merece la pena.
Y cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo… llegó la magia
Para terminar el mes teníamos preparada una última sorpresa: la visita del mago Óscar Rui.
Y durante un rato ocurrió algo maravilloso.
Desaparecieron las edades.
Solo había personas mirando atentamente, intentando descubrir dónde estaba el truco, riéndose, sorprendiéndose y aplaudiendo cada nuevo número.
Porque la magia tiene esa capacidad de devolvernos por un instante a la infancia. De hacernos mirar con curiosidad y pensar: “Pero… ¿cómo ha hecho eso?”
Y viendo las caras de nuestros mayores aquella tarde, volvimos a confirmar algo que defendemos cada día en Los Llanos Vital: la capacidad de sorprendernos no tiene edad.
Julio termina… pero nosotros no
Así despedimos un mes de julio lleno de juegos, encuentros, sabores, música, competición y magia.
Un mes que nos recuerda que vivir en una residencia no significa dejar de hacer planes. Significa seguir teniendo cosas que esperar, personas con las que compartirlas y oportunidades para continuar descubriendo, riendo, aprendiendo y sintiéndonos parte de algo.
Porque detrás de cada actividad hay mucho más que una fotografía bonita. Hay relaciones, autonomía, participación, emociones, recuerdos que vuelven y otros nuevos que empiezan a construirse.
Y eso es precisamente lo que queremos seguir haciendo cada día en Los Llanos Vital: llenar de vida los años y no simplemente de años la vida.
Ahora ponemos rumbo a agosto y tenemos un pequeño problema…
¡La Mundial Llanera todavía necesita campeones!
Nos esperan nuevas pruebas, nuevas actividades y unas cuantas sorpresas que todavía no podemos contar.
Así que, aunque el termómetro siga subiendo, nosotros no tenemos ninguna intención de parar.
¡Nos vemos en agosto!





