Agosto suele ser sinónimo de vacaciones, descanso y bajar el ritmo.
Bueno… eso será en otros sitios.
En Los Llanos Vital hemos decidido despedir el verano como lo empezamos: haciendo planes, celebrando, aprendiendo, bailando, estrenando proyectos y, por supuesto, terminando alguna que otra competición pendiente.
Porque después de estos meses podemos confirmar algo: nuestros mayores no entienden demasiado bien eso de “cerrado por vacaciones”.
Y nosotros, encantados.
Madrid en agosto también tiene verbena
No podíamos dejar pasar una de las celebraciones más castizas del verano: la Fiesta de la Paloma.
Así que sacamos nuestras ganas de fiesta y convertimos Los Llanos en nuestra particular verbena madrileña.
Música, ambiente festivo, conversaciones, risas y muchas ganas de pasarlo bien nos hicieron disfrutar de una jornada en la que las tradiciones volvieron a convertirse en una maravillosa excusa para reunirnos.
Porque celebrar nuestras fiestas no es solamente recordar lo vivido. También es mantener nuestras costumbres, compartirlas y conseguir que sigan formando parte de nuestro presente.
Y si además hay música y posibilidad de echarse un baile… mucho mejor.
Patricio volvió… pero esta vez para presentarnos a Las Sinsombrero
Después de hacernos cantar y bailar en julio, Patricio regresó a Los Llanos.
Pero esta vez venía con una propuesta completamente diferente.
A través de un espectáculo dedicado a Las Sinsombrero, nos acercó a aquellas mujeres artistas, escritoras y pensadoras vinculadas a la Generación del 27 cuyo talento permaneció durante demasiado tiempo a la sombra de sus compañeros.
Fue una tarde de música, cultura, historia y emoción que nos permitió descubrir, recordar y también reflexionar.
Y eso es precisamente lo que más nos gusta de propuestas como esta: que demuestran que una actividad puede entretenernos y emocionarnos, pero también despertar nuestra curiosidad y nuestras ganas de seguir aprendiendo.
Gracias, Patricio, por volver a regalarnos tu arte, tu cariño y, sobre todo, por conseguir sorprendernos cada vez que vienes.
¡Ya estamos esperando la siguiente!
Nuevas generaciones que vienen a aprender… y terminan aprendiendo mucho más
Agosto también nos ha traído nuevas caras.
Un año más hemos recibido a los alumnos en prácticas de la Universidad Francisco de Vitoria, que llegan a Los Llanos con ganas de aprender y acercarse profesionalmente al mundo de las personas mayores.
Pero nosotros siempre les hacemos una pequeña advertencia:
aquí los profesores no son únicamente los profesionales.
Porque nuestros sabios tienen muchísimo que enseñar.
Tienen historias, experiencias, consejos, anécdotas y una mochila llena de aprendizajes acumulados durante toda una vida.
Por eso nos gusta especialmente recibir estudiantes. Porque las prácticas terminan convirtiéndose en algo mucho más grande que unas horas de formación.
Surgen conversaciones, preguntas, confidencias, risas y vínculos entre personas separadas por varias generaciones que, aparentemente, tienen poco en común… hasta que empiezan a hablar.
Ellos llegan para aprender una profesión y nosotros esperamos que se marchen habiendo aprendido también algo sobre la vida, las personas y la importancia de cuidar mirando mucho más allá de una edad o un diagnóstico.
Bienvenidos a Los Llanos. Esperamos que aprendáis muchísimo.
Nuestros sabios ya están preparados para daros unas cuantas lecciones.
Y llegó el momento… ¡FINAL DE LA MUNDIAL LLANERA!
Llevábamos todo el verano esperando este momento.
Después de semanas de pruebas, clasificaciones, estrategias, risas, compañerismo y algún que otro participante que ha demostrado tener un espíritu competitivo bastante más desarrollado de lo que imaginábamos… ¡llegó la gran final de nuestra Mundial Llanera!
Nuestros equipos lo dieron todo.
Hubo nervios, ánimos, familias acompañando, profesionales volcados y unos protagonistas dispuestos a dejar el pabellón bien alto.
Y, por supuesto, tuvimos campeones.
Pero si algo nos ha demostrado esta competición es que el verdadero premio estaba ocurriendo mucho antes de llegar a la final.
Estaba en cada persona que decidió participar.
En quien animó a un compañero.
En las familias que se implicaron.
En las carcajadas durante las pruebas.
En ese “¡vamos, que tú puedes!” que se escuchó tantas veces.
Y en conseguir que durante semanas mayores, familias y profesionales tuviéramos algo que esperar, comentar y celebrar juntos.
Así que sí, tenemos ganadores…
pero nuestra Mundial Llanera la hemos ganado entre todos.
Aunque sabemos perfectamente que nuestros campeones probablemente no estarán del todo de acuerdo con esta afirmación.
También hemos estrenado un lugar muy especial: nuestra Sala Snoezelen
Entre tanta fiesta, competición y movimiento, agosto también nos ha regalado un proyecto que nos hacía muchísima ilusión: la apertura de nuestra nueva Sala Snoezelen de estimulación multisensorial.
Un espacio pensado para bajar el ritmo.
Aquí encontramos luces, sonidos, texturas y diferentes estímulos que podemos adaptar a las necesidades de cada persona para favorecer la relajación, la conexión con el entorno, la estimulación y el bienestar.
Pero para nosotros esta sala significa algo más que incorporar un nuevo recurso.
Representa la forma en la que queremos seguir avanzando en Los Llanos Vital.
Porque no existen dos personas iguales y, por tanto, tampoco debería existir una única manera de cuidar.
Queremos observar, escuchar, conocer la historia de cada uno de nuestros mayores y encontrar aquello que le proporciona bienestar, seguridad, tranquilidad o emoción.
A veces será una actividad multitudinaria.
Otras, bailar en una verbena.
Quizá participar en una competición.
Mantener una conversación con un estudiante.
O simplemente disfrutar de unos minutos de calma rodeado de luces, sonidos y sensaciones agradables.
Cuidar también es saber qué necesita cada persona en cada momento.
Y nuestra nueva Sala Snoezelen nos proporciona una herramienta más para seguir haciéndolo.
Cerramos el verano con la maleta llena
Y así llegamos al final de agosto.
Si pudiéramos hacer una maleta con todo lo vivido este verano, probablemente necesitaríamos una bastante grande.
Nos llevaríamos las risas de nuestros aperitivos en el jardín, los encuentros con APASCOVI, los caballos, los talleres de cocina, los helados, la música, el flamenco, la magia, nuestra acampada intergeneracional, la Fiesta de la Paloma, las pruebas de la Mundial Llanera, las visitas de las familias y cientos de conversaciones imposibles de fotografiar pero que también forman parte de nuestra vida diaria.
Nos llevaríamos también nuevas personas, nuevas experiencias y muchas historias que contar.
Pero, sobre todo, nos llevaríamos algo que intentamos recordar cada día:
envejecer nunca debería significar dejar de tener cosas que esperar con ilusión.
Una fiesta.
Una visita.
Una canción.
Un taller.
Una conversación.
Un nuevo amigo.
O simplemente un buen día.
Por eso nuestro trabajo no consiste únicamente en cuidar.
También consiste en seguir llenando la vida de motivos para levantarse cada mañana con ganas de ver qué ocurrirá hoy.
Y en eso, nuestros mayores tienen mucho que enseñarnos.
Gracias a las familias por acompañarnos; a nuestros profesionales, por conseguir que detrás de cada actividad haya muchísimo trabajo y cariño; a nuestros colaboradores, artistas y estudiantes, por seguir sumando historias a Los Llanos.
Y, especialmente, gracias a nuestros mayores.
Porque nosotros podemos preparar actividades, organizar fiestas y llenar una agenda de planes…
pero sois vosotros quienes conseguís llenarlos de vida.
Agosto se marcha y el verano empieza a despedirse.
Nosotros no.
Seguiremos cuidando, aprendiendo, celebrando, riendo y buscando nuevas aventuras.
Porque si algo nos han demostrado estos meses es que la vida no entiende de edades ni de estaciones.
Y en Los Llanos Vital todavía nos quedan muchísimas historias por vivir.
¡Gracias, verano!
Ahora… a ver qué nos trae septiembre.





