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Érase una vez…

Érase una vez… Puede parecer que hablamos de un cuento pero este nuevo proyecto va mucho más allá. Érase es una actividad que parte de ese fabuloso mundo literario que envuelve a los más pequeños y que les encanta escuchar a la hora de dormir, pero ahora llega ese momento en el que aprenden a leer y son ellos los que nos los van a contar a nosotros, a los mayores de Los Llanos Vital.

Érase una vez...

El lunes es un día tradicionalmente odiado por muchos. Cuando llega se acaba el descanso del fin de semana, pero hay un lugar del mundo en el que esperan este día con ilusión: Alpedrete. En la Residencia Geriátrica y Centro de Día Los Llanos Vital hay varios mayores nerviosos esperando la hora de subir al minibús que les va a llevar al Colegio Montessori. Y allí, los pequeños de primaria, ya están impacientes por verles.

Una clase de lectura diferente

Cada lunes la clase de lengua en el Colegio Montessori cuenta con unos profesores de apoyo que hacen las delicias de los niños.

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Varios mayores de Los Llanos Vital se sientan en los pupitres de la biblioteca y los niños por turnos se sientan con ellos para practicar la lectura del día. Cada uno de ellos la lee una vez completa, el mayor le escucha atentamente, le ayuda con las palabras difíciles y las entonaciones, y se asegura de que el niño entiende lo que están leyendo,  porque el mayor le guía en lectura pero también le transmite enseñanzas.

Amparo: “El otro día me decía uno de los pequeños que no sabía lo que era un gallinero y allí estaba yo para explicárselo”.

Aunque a veces es el mayor el que aprende algo:

Érase una vez...

 

 

 

 

Salvador: “Él me da lecciones a mí y no yo a él”

 

 

 

 

 

El vínculo que se crea va más allá de la lectura, los niños recuerdan al mayor con el que han leído en días anteriores y si está libre en este nuevo lunes de cuentos, van directos hacia él. Los mayores, al ver que les recuerdan y conocen, no pueden evitar emocionarse.

Érase una vez...

 

 

 

 

Amparo: “Se acuerda de mí del otro día, ¡qué bonito!”

 

 

 

 

 

Y es que esta actividad fomenta un vínculo especial entre distintas generaciones que va más allá de la lectura. Hay pequeños que en su día a día no cuentan con la presencia de sus abuelos porque viven lejos de ellos o por otros motivos y Érase también hace que la figura del mayor esté presente y puedan disfrutarla.

Alejandro: “Me gusta mucho leer con ellos porque me enseñan cosas de la historia”.

Maribel: “Leen muy bien. Nosotros les enseñamos a entonar y reforzamos su lectura”

A los niños les encanta la actividad, tanto que en un principio estaba dirigida a aquellos que necesitaran apoyo en la lectura pero debido a la demanda generada María, la profesora de lengua, se ha visto obligada a ampliarla a toda la clase porque, afirma, “todos quieren leer con los mayores”.

Cristina: “Me gusta mucho leer con ellos porque me enseñan el cuento y cómo leerlo”.

Además el mayor tiene un conocimiento muy diferente al del profesor, hablan mucho de cosas cotidianas con los niños y tienen una gran virtud: la paciencia. Esto que hace que el menor se sienta libre, sin presión para poder leer disfrutando, porque entiende que el mayor tiene todo el tiempo del mundo para él.

Érase una vez...

Los resultados del programa Érase no pueden ser mejores. María afirma que todos los niños que han participado en esta actividad han mejorado considerablemente su nivel de lectura. De hecho, la actividad estaba programa hasta diciembre y vistos los resultados se ha decido ampliarla.

Martina: “Me gusta porque me enseña a decir bien los sonidos, y si me equivoco en alguna palabra me dice como decirla bien”.

Llega la hora, la clase llega a su fin, los mayores tienen que marcharse. Los niños salen a despedirse, saben que tienen que esperar una semana más para que una de sus clases favoritas se repita.

Érase una vez...

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